Estás tú de pie
en un mueble los codos
realzado derrière
Poesía en espiral para deslizarse por sus letras.
EL PRIMER SORBO
Acercas la taza a la nariz, con los ojos cerrados aspiras profundamente, la llevas despacio hasta los labios, sabes que está caliente, pero lo que en realidad esperas es el tránsito del líquido por los labios, el contacto con la lengua, el desfile dentro de la boca, el paso por la garganta; exhalas, el sabor invade el paladar y hasta la respiración.
Simultáneamente, tu cabeza se incendia con O Fortuna de Carmina Burana, como un ritual, explota con fuerza, desciende a los instintos más básicos, sube y vuelve a detonar en un éxtasis difícilmente igualable. Desde ese primer sorbo, la vida se reinicia.
UNA BATA FLOREADA
Sobre la cama sentado
en paciente espera
a que la puerta se abra.
Finalmente la manija
tras un ligero chasquido
despacio se mueve.
Con una bata negra
floreada en blanco y rosa
atraviesa el portal.
Las piernas en medias
en breves y firmes pasos
en dirección a él avanzan.
Muy temprano es aún
la tarde apenas pardea
la noche larga promete.
APENAS INICIA…
Nueve pasos avanzas
con rutilante sonrisa
e impecable cadencia.
Mis manos en la cintura
las tuyas en mi espalda
los labios se encuentran.
De tono sube el magreo
sin vacilar nos recorremos
la camisa haces caer.
El grueso cinturón libero
y por los hombros deslizo
de tu vestido el resorte.
En tus ojos y los míos
una promesa se adivina
apenas inicia el incendio.